Érase una vez....

....el Bulldog Inglés.  

 

 

     El origen del Bulldog Inglés hay que buscarlo en los perros de tipo molosoide. Uno de los primeros perros molosoides del que se tiene constancia aparece representado en un bajorrelieve de piedra asirio que se remonta al año 4.000 a. de C..

 

 

 

 

     En el Imperio Romano estos molosos fueron utilizados por el ejército para luchar junto con los legionarios en el campo de batalla en sus conquistas. Paralelamente en las Islas Británicas la evolución de los molosos fenicios dió unos molosos aún mas robustos y feroces. Cuando los romanos llegaron a las Islas Británicas el año 55 a. de C. quedaron tan sorprendidos ante la ferocidad de estos perros que se los llevaron a Roma para exhibirlos en luchas contra ellos mismos o contra otros animales. Fueron llamados "Los perros Británicos de Boca Ancha". Los combates empezaron a hacerse populares en toda europa.

    Estos molosos ya mostraban algunas de las características del actual Bulldog Inglés, pero aún hacía falta la influencia de otra raza extranjera proveniente de Europa Oriental. Corría el año 374 d.C. El pueblo de los Alanos, después de ser derrotado por los Hunos, tuvo que emigrar en compañía de sus grandes molosos blancos hasta la zona que hoy es Alemania. Aquí se mezclarían con razas de perros germanas. A finales del siglo IV, con la debilidad del Imperio Romano, las tribus bárbaras alano-germanas se establecieron junto con sus perros en los territorios que actualmente forman Italia, Francia, España, Portugal y Gran Bretaña. El gran perro blanco de estas tribus fué llamado "Alano". Estos alanos se mezclaron con los "Británicos de Boca Ancha", dando lugar a los primeros perros tipo mastín. El término "Mastín" se utilizaba indistintamente para referirse a todo tipo de perros grandes.

     Hay certera constancia de que en el año 1209 el británico lord Stamford vio por casualidad la derrota de un toro por parte de los perros mastines que pertenecían a un carnicero. En aquel entonces era una práctica común que antes de llevar las reses al matadero estas practicasen ejercicio siendo perseguidas por perros. Se decía que así la carne era mas sabrosa. Tan sorprendido quedó lord Stanford de la fuerza y ferocidad de estos mastines que regaló el prado donde habían acontecido los hechos al carnicero para que todos los años se organizara allí un espectáculo similar.

     Estas luchas, en las que se apostaban grandes cifras de dinero, se mantuvieron desde los siglos XIII al XIX, con distintas variantes según la época. Durante la edad media estas luchas entre perros y otros animales pasaron a considerarse pruebas deportivas entre las altas clases sociales. Tanto es así que el año 1272 se promulgaron las "leyes del bosque" que solo permitía a la nobleza tener estos grandes y feroces perros mastines. Penaban con la amputación de tres dedos de las patas delanteras a los mastines de gran corpulencia propiedad del proletariado. Así que estos se vieron obligados a criar unos mastines mas bajos para sus luchas. Esta es una de las características del bulldog actual.

      Fué con el transcurso de los años que los perros destinados a tal crueldad se fueron seleccionando desde cachorros en base a unas cualidades físicas que les dotaban para luchar contra los toros:

  • Extremidades cortas para que el toro no pudiese cogerlos.
  • El tabique nasal corto y inclinado hacia los ojos para facilitarle la respiración mientras se sostenía agarrado al hocico del toro.
  • Mandíbula prognata para que al agarrarse del hocico se cerrase con la ayuda de la inercia de la gravedad.
  • Una arruga encima de la nariz que desviaba la sangre que manaba del toro fuera de los ojos.
  • Un surco en el medio del cráneo del perro para que la sangre del toro fluyese atrás.

     Los rasgos típicos de los bulldogs actuales son la herencia genética de estos antepasados.

     El documento catalogado mas antiguo en el que aparece la palabra "bulldog", para referirse a estos mastines de tamaño medio, es una carta que el año 1631 un aristócrata de San Sebastián envió a un criador amigo suyo de Londres, pidiéndole que le enviase dos buenos "bulldogs". Este término no estaba todavía en uso en el siglo XVI cuando se hablaba más bien de bonddogge o boldogge.

      Otra época de referencia en la historia del Bulldog Inglés fué durante el reinado de Isabel I (1558-1603). En los documentos históricos queda constancia de su gran afición a ver combatir sus mastines contra toros, osos, leones y otras fieras. Estos combates eran denominados "actividades recreativas". Fué en los años venideros que la opinión pública se dividió en dos y alrededor del 1660 el periodista Samuel Pepys escribió: "...es un placer brutal y asqueroso".

      Los bulldogs del siglo XVIII tenían un aspecto bastante diferente del que presentan en la actualidad. Se parecían más bien al bóxer (que es pariente cercano del bulldog inglés): muy ágiles, muy musculosos, de tamaño mediano, con miembros rectos y bastantes largos, hocico corto, mandíbula inferior prognata y músculos maseteros muy desarrollados, también tenían una cola fina y recta y pequeñas orejas semi erguidas.

      Sin duda, el episodio mas importante en la historia del bulldog inglés lo encontramos en el año 1835. Fué cuando se prohibieron por parte del parlamento británico las "bull baiting". Pero no se erradicaron de golpe las luchas entre animales. Estas continuaron practicándose en la clandestinidad en los suburbios de las grandes ciudades. Fué durante el transcurso de los próximos 10 años que fueron decayendo. A la vez los bulldogs se cruzaron con otras razas de forma que solo 5 años después de la prohibición era muy difícil encontrar un ejemplar de bulldog puro. Paralelamente, gente entusiasta de la raza decidieron recuperarla. Primero fué gente humilde de los pueblos, y después gente con una posición económica alta. Lo primero que se seleccionó fué el carácter para conseguir bulldogs dóciles y sociables.

   El año 1865 se publicó el primer estándar del bulldog inglés, cuyo preámbulo lo definía así:

"El bulldog inglés es un animal majestuoso y antiguo, rarísimo, muy calumniado y, por regla general, poco comprendido. Si le trata con bondad, si uno se ocupa mucho de él y si está a menudo en compañía de su dueño, es un perro calmado y dócil. Pero, cuando está atado y descuidado, se vuelve menos sociable y menos dócil, y si se le provoca o se le coloca en situaciones extremas, es uno de los animales más peligrosos. Excelente guardián, extraordinario perro de agua, también es apreciado en los cruces con terriers, pointers, sabuesos, lebreles, etc., a los que transmite coraje y dureza. Es el más temerario y resuelto de todos los animales. El gallo de pelea es un ave valiente, pero que únicamente ataca a los de su propia especie. Por el contrario no hay nada a lo que un buen bulldog no sea capaz de atacar; siempre bravo e impasible, con valor incomparable, únicamente se rinde cuando pierde la vida. Este noble animal degenerado en el extranjero, es en realidad un animal nacional que se identifica perfectamente con la vieja Inglaterra y un orgullo para los ingleses."

     En aquellos años había pocos bulldogs puros y los criadores se valieron de "bulldogs españoles", unos perros de 45 kg. importados desde España, que tiraban de los carros de los lecheros londinenses, para recuperar algunas características de la raza. Estos "bulldogs españoles" gozaron de gran popularidad entre los aficionados al bulldog en Gran Bretaña. Los "bulldogs españoles" eran producto de los cruces efectuados entre mastines españoles y bulldogs importados previamente de Inglaterra.

      Pocos años después, el 1875, nació el "Bulldog Club Incorporated". El principal motivo de su fundación fué contrarrestar la influencia del "bulldog español" en la cría del Bulldog Inglés en Inglaterra. Es el club de raza mas antiguo que existe. Su excelente trayectoria para el mantenimiento de la raza le ha dotado de reputación mundial, así como entidad de referencia.

     Desde la creación del "Bulldog Club Incorporated", la interpretación del estándar por parte de los criadores de Bulldog Inglés a sufrido diversas variaciones. A finales del siglo XIX, en el afán de crear bulldogs cada vez mas típicos, se consiguieron ejemplares demasiado exagerados en cabeza, extremidades súper cortas y tabiques nasales inexistentes. En una palabra: hipertípicos, con los consecuentes problemas de salud. Una vez mas fué un pequeño grupo de criadores, los auténticos amantes de la raza, los que se opusieron a estos ejemplares hipertípicos, y devolvieron al bulldog la agilidad y equilibrio deseable.

     Si observamos las primeras fotos de bulldogs modernos a las que se tiene acceso, podemos apreciar que en los últimos 40 años la raza también a cambiado. En los años 60 los bulldogs eran menos corpulentos en general, aunque con líneas harmoniosas.

     Una raza está en constante evolución. Esto es lo que convierte la crianza responsable de la misma en una apasionante afición para sus amantes.

Josep Sala

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